Son muchos quienes recurren a las Cartas, las Runas, Astrología o a otras brujerías como puerta de escape para crisis personales.


Es importante que entendamos estas técnicas como consejeros y guías en los periodos de quiebre sentimental, sólo eso.

El objetivo de toda magia, psicoanálisis o tradición espiritual, es crear en el iniciado o buscador un centro magnético-emocional, que le permita equilibrarse por sí solo en la vida.

No obran milagros

Los riesgos son grandes: caer absorbido por una coctelera de emociones y energías nada claras, enturbiadas y revueltas que pueden arrastrarte a un laberinto de confusiones aún mayores.

Siempre que visites al tarotista, brujo, terapeuta o adivino en cuestión, debes tener claro cada terapia o trabajo, son herramientas de autoconocimiento y guía temporales.

Sea cual sea el motivo por el que acudas a una sesión o solicites un servicio, procura llevar mente y corazón tranquilos, despejados.

Debemos ser nuestra propia lámpara. Crear un centro emocional-espiritual, blindado contra las variaciones del mundo externo